Córrele
… Si algún adulto te quiere pegar dile que con uno más grande se ponga a luchar, uno de su tamaño, ¡tal vez un costal! O trátale de explicar: Que en este país el maltrato a los niños está prohibido. Nadie, ¡pero nadie! Tiene derecho a golpearte. Ni tu papá, ni tú mamá, pariente ni maestros. ¡Córrele!, ¡Córrele! Si es grandote y no quiere entender. ¡Córrele!, ¡Córrale! Y ponte a salvo. Será por tu bien ¡Córrele!, ¡Córrele! Si ese grandote no quiere entender ¡Córrele!, ¡Córrele! Después lo aclaras ¡ Pa’ que tienes pies!...
Lo anterior, son estrofas de una canción que forma parte de la campaña contra el maltrato físico, impulsada por el DIF nacional. El problema de la violencia física hacia la infancia, no es menor en nuestro país: en la mitad de los hogares está presente la violencia (ENDIREH, INEGI, INMUJERES) y uno de cada tres niños de entre 6 y 9 años, reportan ser tratados con violencia en su familia (IFE). Sin embargo esta campaña, es poco menos que acertada.
Por el lado práctico refleja una gran ignorancia de las dinámicas familiares vinculadas a la violencia, y los lectores que hayan crecido en un entorno en donde el cinturón, la escoba y hasta la plancha eran objetos educativos lo saben… si corres te va peor. Pero además se equivocan trasladando la visión hoy dominante de que para acabar con la inseguridad y la violencia, la ciudadanía debe poner mucho más de su parte: autocuidarse, denunciar, enfrentarse. Esto no aplica para el mundo adulto y mucho menos al infantil, la seguridad debe de estar en la agenda ciudadana, pero el Estado es el garante y por lo tanto es su responsabilidad que tengamos colonias, barrios, comunidades y escuelas seguras. Nada más como ejemplo volteemos a la comunidad de Le Barón en Chihuahua.
Hacia dónde van a correr los niños y niñas, en un entorno en donde la sociedad justifica y ve como natural la nalgada con fines de corrección y castigo… cuánto tiempo tendrán que correr, cuando la mayoría de las personas piensan que los que hagan los padres y madres con sus hijos, no es asunto público, sino privado. Si, la infancia mexicana debe saber que tiene derecho a no ser violentada, pero también tendría que tener la certeza que hay un Estado fuerte que la protege y que ante cualquier circunstancia antepondrá su interés superior. De lo contario la imagen a la que me lleva esta canción es a millones de niños y niñas corriendo por todas las calles y
carreteras de nuestro país… durante años… como Forrest Gump… en una carrera que sólo será interrumpida cuando cumplan 18 años.
Nashieli Ramírez Hernández
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