Emilio
Emilio, escrito pro JJ Rousseau en 1762, está considerado como el primer tratado sobre filosofía de la educación. Rousseau desarolla el tratado a partir de una historia novelada del joven Emilio y su tutor, para ilustrar cómo se debe educar al ciudadano ideal. A pesar de su antigüedad, continúa siendo muy influyente en las concepciones pedagógicas y las representaciones sociales de infancia hoy dominantes.
A pesar de lo anterior, en esta ocasión el Emilio que quiero hacer referencia es un mexicano de 45 años, ex titular de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.
En un momento en el que el país atraviesa por una falta de credibilidad institucional, el desquebrajamiento de sus instituciones en la impartición de justicia, así como una polarización entre grupos políticos y sociales; sólo un gran pacto entre los diversos actores puede ayudar a enfrentar la situación y esto, sólo es posible con quién cuente con la claridad, credibilidad y capacidad de diálogo, poniendo por delante su servicio y visión de estadista. Emilio Álvarez Icaza represenata esa opción.
Necesitamos una Comisión Nacional de Derechos Humanos plural, convergente y autónoma que abone en la construcción de nuevos estilos de desarrollo social y convivencia democrática basados en los principios y la ética de los derechos humanos que aseguren una vida digna y relaciones solidarias y de equidad.
El día de hoy concluye el plazo para presentar las postulaciones para la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Con la postulación de Álvarez Icaza nos damos el regalo de la esperanza, de la esperanza de poder soñar con un país diferente, una sociedad diferente, siguiendo a Rousseau, una integrada por ciudadanos libres, que participan y deliberan sobre la organización de la comunidad y los asuntos públicos.
Nashieli Ramírez
Investigadora Social



